El eterno femenino

           El eterno femenino fue la última obra que Rosario Castellanos escribió. Su obra fue publicada en 1976 dos años después de su muerte en 1974. Rosario Castellanos escribió esta obra de teatro con la esperanza de darle un progreso al rol típico de la mujer.

            El eterno femenino es una obra muy feminista en donde Castellanos desmitifica el rol típico de la mujer. La obra teatral está dividida en tres actos significantes que contribuyen al desarrollo de la historia. En el primer acto de la obra la protagonista Lupita va a un salón de belleza para prepararse para su boda. Durante su espera en la secadora, le colocan a la secadora un “aparatito” que causa sueños profundos los cuales tienen implicaciones en su vida y en particular su rol como mujer. Irónicamente, toda la obra toma lugar en el salón de belleza. Castellanos escoge el salón de belleza como lugar principal en donde toma lugar la obra.  El salón de belleza es un lugar en donde las mujeres se reúnen y conversan acerca de varios temas que ellas tienen prohibido hablar. En El eterno femenino el salón de belleza se convierte un símbolo de la libertad. Es decir, en este entorno las mujeres tienen toda la libertad de expresar sus opiniones sin que sus maridos o la sociedad se los prohíban. No obstante, el primer acto también le da a Lupita una imagen acerca de lo que puede ser su futuro a través de varias pelucas. A través de estas pelucas Castellanos, una vez más expone la cruel realidad del rol típico de la mujer.


           El segundo acto que se considera el acto más controversial de todos también sirve como asesoramiento para que Lupita tomo una decisión con respecto a su boda. Lo más controversial que surge de este acto son las figuras literarias que Castellanos usa para mostrar el rol encasillado de la mujer. Algunas de las figuras literarias que Castellanos escoge para este acto incluye a Eva, La Malinche, Sor Juana y Carlota entre otras. La escena es tan controversial que en muchas circunstancias no es presentada por la reinterpretación de los personajes históricos. Por ejemplo, en esta obra la figura literaria de La Malinche es representa de una manera heroica y no de la forma traidora que estamos acostumbrados a ver.

           En el tercer acto, la protagonista de la historia se transforma a una mujer más liberal. Con el apoyo de las figuras históricas, Lupita logra cambiar de opinión acerca de su rol como esposa y madre. Castellanos escribe, “es que me iba yo a casar” con esta cita Lupita le da a entender al publico que ahora no se quiere casar. Es muy importante notar el cambio de voz que Lupita tiene a través del tercer acto.

          La obra de Rosario Castellanos El eterno femenino desmitifica los estereotipos de la mujer.